Taiwan apuesta por los drones
Un despegue estratégico en el corazón de Asia
En el tablero tecnológico y geopolítico mundial, Taiwán vuelve a mover ficha. Conocida como la meca de los semiconductores, la isla ha anunciado la creación de la “Drone National Team”, un proyecto que busca consolidar una industria propia capaz de producir 180 000 drones al año en 2028.
El anuncio llega en un momento marcado por la tensión en el estrecho de Taiwán y la creciente rivalidad entre China y Estados Unidos. Para Taipéi, apostar por los drones no es solo una cuestión económica, sino también un asunto de seguridad nacional y autonomía tecnológica.
DJI, el gigante chino en el punto de mira
Hoy por hoy, el mercado mundial de drones está dominado por DJI, la compañía china que concentra la mayoría de las ventas globales. Sus aparatos son omnipresentes: desde la agricultura hasta la grabación de películas, pasando por labores de seguridad y rescate.
Sin embargo, esa hegemonía despierta suspicacias. Varios gobiernos occidentales han puesto límites al uso de drones de DJI por motivos de ciberseguridad y control de datos, abriendo una oportunidad de oro para la aparición de nuevos competidores.
“Taiwán no puede depender de un único proveedor extranjero para una tecnología que es ya estratégica”, declaró un portavoz del Ministerio de Economía en la presentación oficial de la iniciativa.
Tecnología propia: chips y baterías como ventaja
El plan se apoya en las fortalezas industriales que han convertido a Taiwán en un referente mundial. Empresas como TSMC son responsables de los microchips más avanzados del planeta, y el país cuenta con una sólida cadena de suministro en baterías, componentes electrónicos y sistemas de comunicaciones.
Con esta base, la Drone National Team quiere diseñar drones más eficientes, seguros y competitivos, capaces de cubrir tanto las necesidades locales como las de mercados internacionales.
Los analistas apuntan que el objetivo no se limita a sustituir las importaciones chinas, sino a crear una nueva industria de exportación dirigida a aliados estratégicos como Estados Unidos, Europa y el sudeste asiático.
Más allá de la economía: la dimensión defensiva
Aunque la narrativa oficial pone el foco en las aplicaciones civiles —desde la agricultura de precisión hasta la logística y las operaciones de rescate—, es imposible ignorar el trasfondo militar.
En un contexto regional cada vez más tenso, los drones se han convertido en un recurso clave para la vigilancia, la defensa aérea y la disuasión militar. Para Taiwán, impulsar esta industria significa también reforzar su capacidad de autodefensa frente a posibles amenazas.
El modelo SeaShark 8, un dron marino desarrollado recientemente, es solo una muestra de la capacidad de innovación que la isla quiere proyectar en este nuevo sector.
Hacia un nuevo polo global de drones
La creación de la Drone National Team no es un gesto aislado, sino una apuesta estratégica a medio plazo. Para 2028, Taiwán quiere situarse como un actor central en el mercado mundial de drones, diversificando su economía tecnológica y mostrando que, más allá de los semiconductores, también puede liderar en otras industrias críticas.
En palabras de un analista del Taipei Times, “la carrera por el futuro tecnológico no solo se libra en los laboratorios de chips, sino también en los cielos”.
Con este ambicioso proyecto, Taiwán no solo despega en un nuevo sector: también envía un mensaje claro al mundo de que está dispuesto a defender su soberanía tecnológica y económica frente a la creciente presión de China.